Cuando se diseña o se decora un espacio es necesario que exista un equilibrio visual, ya que el ojo humano necesita ver cohesión y armonía para poder conseguir que todo tenga cierto flujo natural.
La manera más efectiva de lograr este equilibrio es escogiendo piezas que ayuden a que el espacio aporte una buena sensación, por lo que debes tener en cuenta los siguientes aspectos:
Tamaño. Mientras más grande sea un mueble, menos equilibrio visual tendrá el espacio, porque se sentirá “cargado”.
Forma. Las formas en los muebles suelen ser cuadrados y rectángulos, pero son más pesados, por lo que se recomiendan formas irregulares con curvas o ángulos inesperados.
Proximidad. Un objeto grande y de aspecto pesado se ve más liviano cuando lo rodeas con otros objetos. Al estar solo, su peso visual será más evidente y menos equilibrado.
Textura y profundidad. Un objeto parecerá más pesado visualmente, cuando tiene una textura que añade mucha sombra. Sucede igual con los artículos y su profundidad.
Cercanía del suelo. La posición de un objeto con referencia al suelo, juega un papel importante, ya que lo que están más cerca de él parece ser más pesados.
Si haces el ejercicio de pensar en las estancias que más te gustan y en las que no te gustan, te darás cuenta que cada una tiene relación con los aspectos anteriores y entenderás la importancia de lograr ese equilibrio, ya que las sensaciones que provoca, sean buenas o no tan buenas, incidirán directamente en quienes habiten dicho espacio.

